El Nuevo Mundo como problema de conocimiento: Américo Vespucio y el discurso geográfico del siglo XVI

by Cristián Roa-de-la-Carrera
Citation
Title:
El Nuevo Mundo como problema de conocimiento: Américo Vespucio y el discurso geográfico del siglo XVI
Author:
Cristián Roa-de-la-Carrera
Year: 
2002
Publication: 
Hispanic Review
Volume: 
70
Issue: 
4
Start Page: 
557
End Page: 
580
Publisher: 
Language: 
English
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Abstract:

EL NUEVO MUNDO COMO PROBLEMA DE CONOCIMIENTO: AMÉRICO VESPUCIO Y EL DISCURSO GEOGR~CO DEL SIGLO XVI*

CRISTIÁN

ROA-DE-LA-CARRERA

University of Illinois, Chicago

urante la primera mitad del siglo m se formó un amplio cuerpo de conocimientos sobre las Indias que se concentraba mayormente en cartas, colec- ciones de viaje, tratados de geografía y navegación, e historias de Indias. A partir de la publica- ción del Mundus Novus de Vespucio en 1503, los textos que tratan sobre las Indias coinciden en asumir una noción de Nuevo Mundo que conlleva la revisión y ampliación de los conocimientos vigentes en la tradición del dis- curso geográfico ptolemaico. El concepto de Nuevo Mundo presentaba al público europeo la existencia de una región del mundo ignorada hasta entonces, abriendo un campo de posibilidades para el desarrollo de un discurso colonial sobre las Indias. Los estudios postcoloniales proponen que la incorporación de nuevos conocimientos permitía definir la identidad territorial del continente ame- ricano al servicio del proceso de colonización. Mi intención es pro- mover el debate sobre el carácter monolítico que estas lecturas atribuyen al discurso novomundista, llamando la atención sobre las

* Agradezco las observaciones y sugerencias de Rolena Adorno, Anne Cruz y los editores de Hispanic Revim.

prácticas de escritura y de lectura que determinan su inscripción en la cultura.

Destacados investigadores del período colonial como Edmundo O'Gorman, Michel de Certeau, José Rabasa y Walter Mignolo atribu- yen al concepto el poder de definir la realidad americana para la "conciencia europea." Desde esta perspectiva, pensar en el conti- nente americano en términos de Nuevo Mundo conlleva imponer una identidad al territorio que presupone su colonización al excluir las posibles representaciones nativas. La tesis de la invención de América sugiere que la distinción vespuciana entre el mundo imaginado por la antigüedad y las Indias proponía la existencia de un espacio al que el hombre europeo tendna que otorgar significado, contribu- yendo así a definir los términos en los que se desarrollanan las relaciones geopolíticas entre Europa y el continente americano. Esta lectura del discurso novomundista se centra en el acto de nombrar como imposición de una identidad sobre el referente, pero pasa por alto que también daba lugar al examen y a la crítica de lo que se había pensado hasta entonces.

En su diálogo con la tradición intelectual europea, el concepto de Nuevo Mundo promueve las actividades de exploración y recolec- ción de información directamente asociadas con la colonización de las Indias. Sin embargo, la producción de conocimientos del territo- rio sobre la base de experiencias directas crea una apertura en el discurso intelectual que hará posible el debate y la disensión. Auto- res como Gonzalo Fernández de Oviedo, fray Bartolomé de las Casas y Francisco López de Gómara no escribieron sobre una página en blanco, sino sobre una materia contenciosa que obligaba a tomar posiciones, argumentar ideas y desmentir a otros. El concepto ves- puciano de Nuevo Mundo permite establecer una práctica discursiva que consiste en corregir y ampliar el conocimiento previo sobre el mundo apoyándose en el saber práctico de la navegación. En este sentido, hablar de Nuevo Mundo no involucraba una estrategia para manipular a gusto el referente, sino un proceso de revisión y cues- tionamiento de enunciados anteriores. Este concepto fomentaba una actitud reflexiva respecto al proceso colonizador, porque proponía un desafío intelectual tanto para el escritor como para el lector. El escritor debía evaluar la validez del discurso previo para promover su interpretación de la realidad, mientras que su lector europeo tenía que decidir respecto a la veracidad de enunciados que se planteaban en conflicto. La lectura contemporánea del concepto asume una

Vespucio y el discurso geografio

certeza respecto a la imagen definitiva del planeta, pero el lector del siglo m se enfrentaba a representaciones encontradas.

En las cartas familiares que dirigió a Lorenzo di Pierfrancesco de' Medici, Vespucio dio a conocer por primera vez sus observaciones astronómicas y geográficas. La característica tal vez más sobresa- liente de las cartas familiares es la claridad con que se manifiesta la aspiración de Vespucio por llegar a ocupar un lugar significativo frente a la tradición del discurso cosmográfico vigente en su tiempo. Vespucio establece tempranamente en sus textos un interés por situarse dentro del diálogo intelectual en el cual aspira a corregir y ampliar el cuerpo de conocimientos aceptados en los círculos eru- ditos. Reveladora en este respecto es la primera de las cartas fami- liares (18 de julio de 1500) en la que Vespucio relataba a Lorenzo el viaje que realizó junto a Alonso de Hojeda y Juan de la Cosa (1499- 1500).' Ya entonces intentaba cuestionar ciertas ideas tradicionales sobre la geografía del globo. En esta carta, Vespucio declaraba que su intención era llegar al Asia, concretamente Catigara y el Sinus Magnus que consideraba próximos a las costas que había explorado. La idea de un nuevo mundo, en el sentido de un cuestionamiento de la concepción tripartita del planeta, aún no se presentaba como parte de su pensamiento. Su afán de ocupar un lugar en el discurso cosmográfico se revela más bien en su discusión sobre las zonas habitables y su intento por señalar estrellas con poco movimiento que sirvieran de referencia para localizar el polo sur.

Lo que intentaba hacer Vespucio no representaba un hallazgo significativo a la luz de lo logrado por los viajes portugueses, pero su actitud enunciativa resulta digna de atención. Es menos importante debatir la primacía de sus observaciones cosmográficas que llamar la atención sobre el hecho de que las utilice para completar y corregir el discurso de la tradición intelectual. Vespucio llegó a concebir su actividad intelectual no como un simple registro de sus observacio- nes, sino como parte de un diálogo con enunciados previos. Esta actitud peculiar de Vespucio ante el discurso le permitió darse cuenta de que podía utilizar sus observaciones para poner en evi- dencia las carencias de los conocimientos geográficos aceptados en el mundo erudito. Se trataba de aplicar su saber práctico para corregir las ideas que se habían formulado a un nivel puramente

'Sobre este viaje véase Pohl (53-60) y Varela (52-54)

teórico. Al crear este diálogo entre saber práctico y teórico, Vespucio consigue definir un tipo de praxis discursiva que eleva el relato de navegación al nivel de herramienta intelectual para la producción de conocimiento.

De hecho, Vespucio presenta sus exploraciones como parte de un proyecto intelectual para ampliar los conocimientos de la tradición geográfica. Esto lo lleva a establecer la relevancia de sus observa- ciones con relación al saber erudito de su tiempo. Su carta familiar de 1500 es clara al respecto:

10, come desideroso d'essere l'autore che segnassi a la stella del íirmamento dello altro polo, perde' molte volte il sonno di notte in contemplare il movimento delle stelle dello altro polo, per segnar qual d'esse tenessi minor movimento. . . (Pozzi 60)

Al referirse a sí mismo como "autor," Vespucio hace evidente su intención de abrir una nueva página del saber cosmográfico. Su aspiración a ser el primer autor en señalar el polo presupone la posibilidad de articular la tradición del saber cosmográfico y esta- blecer que lo que se dice ocupa un cierto lugar en ella. Señalar la estrella del firmamento del otro polo implicaba para Vespucio no sólo el hecho material de realizar tales observaciones astronómicas, sino asegurarse de que sus observaciones pasaran a formar parte del cuerpo de conocimientos cosmográficos de su época, convirtiéndose así en interlocutor de los autores venerados en los círculos intelec- tuales europeos. Hay, pues, tres aspectos que cabe destacar en Vespucio: primero, se coloca en un lugar intelectual de enunciación; segundo, contextúa sus ideas relacionándolas con una tradición previa de conocimientos y, finalmente, intenta introducir modifica- ciones en esa tradición mediante sus ideas.

Un indicio evidente de esta actitud en Vespucio es su cita de la descripción del polo antártico que se encuentra en el Purgatorio de Dante. Vespucio utiliza esta referencia para elaborar su observación de las cuatro estrellas con poco movimiento que podrían servir para señalar el polo. Tras citar los versos de Dante, Vespucio comenta "che il Poeta in questi versi voglia descriver per le 'quatro stelle' el polo dello altro firmamento, e non mi diffido fino a qui che que110 che dice non salga venta (Pozzi 61). Vespucio tiene clara conciencia de que el poeta "finge salir de este hemisferio y encontrarse en el otro," sin embargo, observa que dice la verdad en su descripción del polo por cuatro estrellas. El aludir a un viaje "fingido" para pensar un

Vespucio y el discurso geografio

problema real podría inclinar a leer este pasaje como un gesto de elegancia intelectual o un artificio retórico para estimular la imagi- nación del lector con un referente cultural de gran difusión en el siglo m. Sin embargo, creo que limitarse a esta lectura, sin duda presente en la carta, trivializaría el uso que Vespucio hace de la palabra "verdad."

Con decir que no duda de que aquello que dice el poeta no sea verdad, Vespucio entra en diálogo con una tradición de discursos sobre espacios desconocidos en términos similares a los que indi- caba más adelante que "la maggior parte de' filosofi in questo mio viaggio sia reprobata, che dicono che drento della torrida zona non si puo abitare" (Pozzi 63). Tanto Dante como los antepasados de los que hablaba Vespucio coincidían en construir una geografía imagi- nada en términos teóricos o poéticos, según el caso. Para Vespucio importaba notar que Dante había dicho la verdad no porque hubiera pretendido presentar nuevas ideas cosmográficas, sino porque había afirmado la existencia de las cuatro estrellas y, por lo tanto, era relevante emitir un juicio sobre el enunciado. Confirmar o reprobar las ideas de los antepasados eran tareas significativas para Vespucio, pues así lograba situarse en el campo intelectual. La forma en que estos enunciados habían alcanzado la verdad o habían errado no era lo que los hacía más o menos significativos; a Vespucio le interesaba aludir a ellos más bien porque se ubicaban en un espacio del discurso en el cual él aspiraba a ocupar un lugar.

En sus cartas precedentes Vespucio ya había preparado al círculo de sus lectores florentinos con la expectativa de que éstos encontra- ran logros intelectuales en sus escritos. La insistente reiteración de su deseo de alcanzar fama por sus ideas muestra el tipo de recono- cimiento que Vespucio aspiraba hallar en sus lectores.' En su carta de 1502, Vespucio afirmaba a Lorenzo: "di tutte le cose piu notabili che in questo viaggio m'ocorse, in una mia operetta l'ho racolte, perché, quando staro di riposo, mi possa in essa ocupare per lasciare di me dopo la morte qualche fama" (Pozzi 86). Vespucio sabía que su fama intelectual dependía del status de la escritura y las posibilida-

"Calderón (1992) propone leer en las cartas vespucianas un discurso de la fama; sin embargo, lo interpreta como una "proyección heroica del yo" (107). Yo propongo que la fama vespuciana dimana de una aspiración a convertirse en autor para entrar en diálogo con la tradición.

des de su recepción. Luego de enterarse de las críticas hechas a su carta de 1502 por sus lectores florentinos, Vespucio escribía a Lo- renzo en la carta que hoy se conoce como Fragmento Ridolfi:

e non so quale ignorante vi domanda tal cosa sopra una lettera familiare, che a ddirvi il vero, mi fate pigliare vanagroria parendomi che mia lettera sia tenuta di gran composizione, dove avendola io scntta a caso e come si scrivono le lettere familiaxi. Ma, con tutto, tengo speranza nella divina bonta e, dandomi Iddio vita ancor tre anni, di scrivere alcuna cosa per onde viva alcun tempo dipoi morte, coll'aiuto d'alcuno dotto. (Pozzi 100)

Vespucio contestaba una pregunta sobre los arcos de largura y brevedad de los días y las noches. Aparentemente este lector inopor- tuno esperaba que la carta de Vespucio respondiera a las mismas exigencias que un tratado de cosmografía. La respuesta irritada de Vespucio se ampara en las limitaciones del género de la carta fami- liar, pero manteniendo en perspectiva el objetivo de una fama futura. El fragmento indica con claridad que la objeción de Vespucio a la pregunta que había recibido delimitaba las posibilidades de lectura de la carta en su forma peculiar de instalarse en el discurso intelec- tual. Tal como él lo percibe, aunque sus escritos no estaban a la altura de una "gran composición," hacía una contribución válida al mundo del saber erudito. Para Vespucio era fundamental que sus enunciados pasaran a formar parte de la historia de los discursos o, por lo menos, del diálogo intelectual sobre los nuevos territorios.

Esta praxis intelectual del discurso que puede rastrearse en las cartas familiares es consistente con la posterior publicación del Mundus Novus y la Lettera. Aunque ambos textos resultaran apócri- fos, es posible reconocer una continuidad en el discurso, puesto que Vespucio ya había presentado en las cartas familiares el proyecto de ampliar el saber cosmográfico de su época. No sólo es cierto que, como indica Fonnisano, "el Mundus Novus y la Carta conservan unos fragmentos vespucianos auténticos," sino que, además, cabe afirmar que el Mundus Novus y la Lettera conservan los rasgos de la actividad intelectual de Vespucio. La posible fabricación del Mundus Novus y la Lettera resulta un problema accidental cuando se los pone en diálogo con las cartas familiares. La cuestión de fondo es que el contraste de los textos proporciona claves de lectura funda- mentales para situar el discurso vespuciano en la historia intelectual del siglo m.

Al menos en lo que se refiere al círculo florentino con el que

Vespucio y el discurso geograjico

Vespucio mantenía contacto, la carta Mundus Novus no aparecía en un vacío. El anuncio de la existencia de un continente hasta entonces desconocido que se encuentra en la carta establece con toda claridad que lo que se tenía por cierto hasta entonces quedaba en cuestión:

Días pasados muy ampliamente te escribí sobre mi vuelta de aquellos nuevos países . . . los cuales Nuevo Mundo nos es lícito llamar, porque en tiempo de nuestros mayores de ninguno de aquéllos se tuvo conocimiento, y para todos aquellos que lo oyeran será novísima cosa, ya que esto excede la opinión de nuestros antepasados, puesto que de aquéllos la mayor parte dice que más allá de la línea equinoccial y hacia el mediodía no hay continente, sino sólo el mar, al cual han llamado Atlántico; y si alguno de aquéllos ha afirmado que había allí continente, han negado, con muchas razones, que aquélla fuera tierra habitable. Pero que esta opinión es falsa y totalmente contraria a la verdad, lo he atestiguado con esta mi última navegación. . . (Formisano 89-90)"

Este fragmento presenta dos ideas fundamentales con las que Vespucio corregía la tradición de conocimientos cosmográficos: la existencia de un continente no conocido hasta entonces y la habita- bilidad de las regiones equinocciales. Una tercera idea desarrollada más adelante en la carta es la posibilidad de señalar el polo utili- zando la Cruz del Sur. Las observaciones sobre la habitabilidad de las regiones equinocciales y la posibilidad de usar la Cruz del Sur para establecer la orientación del polo se encontraban delineadas ya en la primera carta familiar. En cuanto a la afirmación de la existencia de un continente desconocido hasta entonces, se puede encontrar enun- ciada en la carta familiar de 1502, donde afirma haber llegado "a una terra nova, la quale trovarnmo esser tema ferma" (Pozzi 85). El Mundus Novus presentaba al público europeo las ideas fundamen- tales de relevancia cosmográfica elaboradas por Vespucio y las arti- culaba elegantemente bajo el concepto de Nuevo Mundo.

J '6 Superioribus diebus satis ample tibi scnpsi de reditu meo ab novis illis regio- nibus . . . quasque novum mundum appellare licet. Quando apud maiores nostros nulla de ipsis fuerit habita cognitio et audientibus omnibus sit novissima res. Etenim hec opinionem nostrorum antiquorum excedit, cm illorum maior pars dicat ultra lineam equinoctialem et versus meridiem non esse continentem sed mare tantm quod atlanticum vocare; et si qui eorum continentem ibi esse afíknaverunt, earn esse terram habitabilem multis rationibus negaverunt. Sed hanc eorum opinionem esse falsam et veritati omnino contrariam hec mea ultima navigatio declaravit . . ." (Pozzi 102).

El concepto de Nuevo Mundo en la carta se elabora en contraste con "la opinión de nuestros antepasados." La categona adquiere sentido en referencia a afirmaciones previas respecto al mundo y que Vespucio caracteriza como "opinión . . . falsa y totalmente contraria a la verdad" (Formisano 89). Se trata de un mundo nuevo en el conocimiento y el discurso ("la opinión"); en otras palabras, lo nuevo es la enunciación de su existencia. Vespucio no está hablando sólo de la existencia de tierras habitadas; la novedad alcanza a un cuerpo de saberes más amplio que incluye a los pueblos y animales del mundo cuya multitud es mayor que "Europa, o Asia o bien África." La descripción de los pueblos y animales del Nuevo Mundo serán en general aspectos sobresalientes en la elaboración de la carta y de su visión de las tierras descubiertas. En su descripción de la tierra, comenta la dificultad para dar cuenta de la diversidad de animales y observa lo incompleto de Plinio, de quien cree que "no haya tocado la milésima parte de la generación de los papagayos y del resto de los otros pájaros e igualmente animales que están en aquellos mismos países con tanta diversidad de figuras y de colores, que Policleto, el artífice de la perfecta pintura, habría fracasado en pintarlos" (For- misano 96).4

La actitud intelectual de Vespucio debe entenderse en términos de la enunciación de nuevos conocimientos que vienen a reescribir y ampliar el saber preexistente. Se situaba ante una tradición que incluía las obras de Aristóteles, Plinio y ~tolomeo.~

El discurso novomundista debe leerse precisamente como una propuesta para transformar esa tradición, abriendo la posibilidad de agregar nuevos conocimientos. Hablar del Nuevo Mundo para Vespucio es corregir y completar la imagen del mundo procedente de un cuerpo de saberes asumidos, aceptados y compartidos. La noción de Nuevo Mundo involucra la idea de una materia que, desde un punto de vista intelectual, requiere la formulación de nuevos conocimientos y, desde el punto de vista de la praxis discursiva, exige ser explicada al lector europeo.

4 1' millesimam partem non attigent genens. Psitacorum reliqumm avium necnon et animalium, que in hiisdem regionibus sunt, cum tanta facierum atque colom diversitate, quod consumate picture artifex Policletus in pingendis illis deficeret" (Pozzi 120).

%n su instrucción Vespucio adquirió conocimientos sobre Virgilio, Dante, Pe- trarca, matemáticas y latín (Pohl 13-25).

Vespucio y el discurso geográfico

Importa enfatizar este último punto, porque el alcance de lo propuesto por Vespucio en sus cartas no implica un rechazo de la tradición. Vespucio creía efectivamente que la producción de cono- cimiento implicaba la utilización de las autoridades. En su carta del 4 de junio de 1501 relata a Lorenzo el viaje de Pedro Álvarez Cabra1 basándose en la información que recibió de los tripulantes de dos naves que regresaban de la expedición. Puesto que en la flota no había un cosmógrafo, Vespucio decide corregir la información que había recibido empleando la cosmografía de Ptolomeo (Formisano 67; Pozzi 76). Evidentemente, Vespucio no reconoce como suficiente una elaboración geográfica fuera de los marcos del saber cosmográ- fico de las autoridades; por eso recurre a Ptolomeo para elaborar su propio relato. Vespucio intenta situarse al nivel y hablar desde la opinión de las autoridades. Aun cuando desmentía a los autores antiguos, no dejaba de operar con los juicios de las autoridades como herramienta para articular nuevos conocimientos. La peculiaridad del discurso vespuciano no radica en el rechazo de la tradición, más bien se halla en la forma en que entiende la producción de nuevos conocimientos.

Anthony Grafton ha afirmado que "Vespucci's insistence on ab- solute difference was as literary as Columbus's insistence on fami- liarity" (85). Lo que se escapa a la lectura de Grafton es el modo peculiar en que Vespucio se instala en la tradición escrita. Su obser- vación de realidades nuevas a través de formas discursivas conven- cionales involucraba una evaluación de la tradición ante la experien- cia práctica de la navegación. Las cartas familiares revelan que Vespucio no intentaba causar un impacto en sus lectores mediante la presentación de una realidad no familiar, más bien le preocupaba la efectividad de las opiniones con las que entablaba un diálogo. La actitud intelectual de Vespucio se funda en su capacidad para trans- formar la tradición literaria sobre la base del saber práctico de la navegación.

Creo que es razonable leer los textos vespucianos en el marco de una praxis discursiva que eleva un conjunto de enunciados basados en la experiencia práctica al nivel de proposiciones intelectualmente significativas, creando así un espacio para la inclusión de nuevos conocimientos. En la primera carta familiar, Vespucio daba a cono- cer a Lorenzo de modo explícito el marco en el cual entendía su labor intelectual. No se trataba sólo de desafiar algunas ideas aisladas de los filósofos de la tradición, sino de un cuestionamiento que tenía

como trasfondo el contraste de dos modos opuestos de aproxima- ción al conocimiento:

Parmi, Magnifico Lorenzo . .. che la maggior parte de' filosofi in questo mio viaggio sia reprobata, che dicono che drento della torrida zona non si puo abitare a causa del gran calor; e io ho trovato in questo mio viaggio essere il contrario . . . ché e certo che piu vale la pratica che la teonca. (Pozzi 63)

Al afinnar que "que cierto es que más vale la práctica que la teoría," Vespucio abre las posibilidades de lectura de sus escritos, que apun- tan claramente a una renovación de los conocimientos cosmográfi- cos de su tiempo: se trata de evaluar y replantear los modos de producción de conocimiento. Así, propone la formulación de un saber cosmográfico que debía estar basado sobre un conjunto de observaciones particulares en lugar de la especulación teórica.

El impulso de la transformación intelectual del discurso vespu- ciano alcanzó un grado de aceptación cultural importante, como lo prueba la amplia difusión de la carta Mundus Novus (1503). Se puede documentar un total de doce ediciones latinas de esta carta, impre- sas en lugares tan diversos como París, Venecia, Roma, Amberes, Colonia, Rostock, Nuremberg, Augsburg y ~trassburg.~

En cuanto a las ediciones en lenguas vernáculas del Mundus Novus, la carta se tradujo al alemán (once ediciones), holandés (la edición de Ambe- res) y al checo (la versión abreviada publicada en ~ilsen).~

También se publicaron grabados que representaban nativos del Nuevo Mundo cuya leyenda se supone extractada de la edición alemana de Basilea (Michael Furter 1505).' La totalidad de estas ediciones se suponen impresas entre 1503 y 1506, pero se trata sólo de las ediciones

Impresa en París por Felix Baligault y Jehan Lambert el año 150'3 (The John Carter Brown Library [JCBL] nos. 50319). La posterior difusión de la carta bajo el título Mundus Novus indica que el interés público de la misma se dirigía fundamentalmente a las nociones geográficas contenidas en el texto (Sabin nos. 99327-99339).

Véase JCBL (nos. 505 / 19-24; 506 1 11-17). En cuanto a la edición checa, es interesante notar que se trata de un constructo que enmarca la carta de Vespucio en un relato del descubrimiento de 1493, siendo Colón reemplazado por Vespucio.

Se trata de dos grabados. El primero de ellos fue impreso en Nuremberg por Georg Stuchs entre 1505 y 1506, y representa nativos del Nuevo Mundo observando tres navíos europeos que entran a una bahía (JCBL no. 505111; Sabin no. 99360). El segundo, fue impreso en Augsburg por Johann Froschauer también entre 1505 y 1506 (JCBL nos. 505 1 13-14; Sabin nos. 99361,99362). Véase además Deák (no. 4) y Eames.

Vespucio y el discurso geográjico

individuales de la carta. La significativa presencia bibliográfica que los textos vespucianos alcanzaron en su época se manifiesta en un cuerpo textual complejo.

La carta Mundus Novus reapareció en la colección de viajes de Fracanzano da Montalboddo titulada Paesi Nouamente retrouati. Et Nouo Mondo da Alberico vesputio Florentino intitulato (JCBL no. 507 / 4). A pesar de la gran variedad de textos que formaban parte de esta colección, todas las versiones del Paesi-con la excepción de la traducción latina-destacan en sus títulos la carta Mundus Novus, incluso mencionando a Vespucio la mayor parte de ellas.g El Paesi luego siMó de base a la colección NOWS ORBIS REGIONVM AC INSVLARVM VETERIBVS INCOGNITARUM.'~ El título de esta com- pilación no sólo contiene una clara referencia al incipit del Mundus Novus, sino que además actualizaba una lectura de la carta vespu- cima al caracterizar estos territorios como "desconocidos por los antiguos."Así, la noción vespuciana de Nuevo Mundo sirvió de rótulo para presentar a los lectores del siglo m un amplio cuerpo de textos sobre cosmografía y navegación.

El Paesi incluía los relatos de los viajes de Alvise Cadarnosto (1455, 1456), Pedro de Sintra (ca. 1461-1462), Vasco da Gama (1497- 1499), Pedro Álvarez Cabra1 (1500-1501), Cristóbal Colón (sólo los tres primeros: 1492-1493,1493-1496,1498-1500), Pedro Alonso Niño (1499), Vicente Yáñez Pinzón (1499-1500), junto a correspondencia portuguesa relativa a Calcuta. Según Henri Harrisse (1872, no. 26) la colección reunía textos que ya habían sido impresos en otras partes

Del Paesi se conocen seis impresiones italianas, una latina, siete francesas y dos alemanas (JCBL nos. 50714; 508 14-7; 512 16; 515 1 7-9; 516 1 9; 517 12; 519 1 5; 521 1 456; 535 1 6). La traducción latina llevaba el título Itinerarium Portugallensium e Lusitania in Indiam & inde in occidentem & demum ad aquilonem; y la alemana, Nme unbekanthe landte und ein nme eldte in kurtz verganger Zeythe erifunden. El título más frecuente en las traducciones francesas era Sensuyt le Nouveau monde & navigations: faictes par Emeric de Vespuce.

'O Esta colección fue impresa primero en Basilea en1532 y, hacia mediados del siglo XVI, se habían hecho dos reimpresiones y una traducción al alemán (JCBL nos. 532 1 17-19, 534 1 20 y 537 1 14). El Novus Orbis agregaba a los textos incluidos en el Paesi un breve tratado cosmográfico de Sebastián Mtinster, la carta de Vespucio a Piero Soderini, una carta de Manuel de Portugal a León X, la cuarta década de Pedro Mártir y varios otros textos referentes al Asia y Europa del Este. Cabe mencionar además la reimpresión de 1555 que agregaba nuevos textos a la colección, entre los cuales se encontraban la segunda y tercera cartas de Cortés (JCBL no. 555 142).

y, por lo tanto, varias de las navegaciones incluidas podnan haber sido reconocidas por los lectores de la época. Considerando la fama que navegantes como Cristóbal Colón y Pedro Álvarez Cabra1 tenían en el siglo m, el lugar destacado que el Mundus Novus y Vespucio ocupan en el título indica su alta cotización en la compilación. Aún más importante, el Mundus Novus pasaba a convertirse en el texto a través del cual se presentaba el conjunto de las navegaciones que materializaba un nuevo horizonte de conocimientos geográficos so- bre Asia y el Nuevo Mundo. De este modo, los textos quedaban inscritos en una nueva economía de enunciación que se definía en el nivel de la recolección y compilación de relatos de viajes y descu- brimientos. El carácter cuasi disciplinario de esta actividad editorial se basaba precisamente en la práctica discursiva vespuciana actua- lizada en la carta Mundus Novus.

La presencia de Vespucio en navegación y cosmografía no se debe sólo al Mundus Novus. Una gravitación similar tuvo la Lettera di Amerigo vespucci delle isole nuovamente trovate in quattro suoi viaggi." Lo significativo del hecho es que la inclusión de la Lettera en la Cosmographiae introductio le asignaba un lugar especial en el cuerpo de conocimientos geográficos de la época. La Cosmographia acompañaba un mapa del mundo titulado Universalis Cosmogra- phia Secundum Ptholemaei Traditionem Et Americi Vespucii Alio- rumque Lustrationes, también de Waldseemüller. Este mapa presen- taba Europa, el Mediterráneo y el sur de Asia sobre la base de la tradición de los mapas ptolemaicos, mientras África y el Nuevo Mundo parecen provenir de mapas portugueses y de los datos apor- tados por Vespucio (Wolff 113-4). Encabezando el mapa aparecían simétricamente las imágenes de Ptolomeo a la izquierda de un pla- nisferio diminuto que representa Europa, África y Asia; y Vespucio a

"Sobre el posible impresor de esta carta dirigida a Piero Soderini hay diversidad de opiniones, véase JCBL (no. 505 / 16), Harrisse (1866, no. 87) y Sabin (no. 99353). Aunque esta carta no parece haber sido reimpresa individualmente sino en una traducción alemana (Strassburg: Johann Grüninger, 1509), su importancia radica en que Martin Waldseemüller (ca. 1470-1518) incluyó como un apéndice de su Cosmographiae introductio (St. Dié: Gualtherus Lud, 1507) una traducción latina de la Lettera titulada Quattuor Americi Vesputii Navigationes, texto que luego fue tm- bién incluido en la colección Novus Orbis. De la Cosmographiae introductio se conservan sólo cuatro impresiones distintas datadas en 1507, 1509 y 1517 (JCBL 1980, nos. 507 / 10-14, 509 / 13, 517 / 8).

Vespucio y el discurso geográfio

la derecha de la porción que representaba la parte oriental de Asia y una porción del Nuevo Mundo. Tanto en la Cosmographia como en el mapa, el juicio de un cosmógrafo erudito elevaba el escrito ves- puciano a la categoría de texto indispensable para completar el saber geográfico con posterioridad a Ptolomeo.

Todo indica que Vespucio llegó a alcanzar una fuerte presencia en el mundo editorial centroeuropeo desde 1503 hasta por lo menos 1535 (esto sin contar las impresiones de las cartas de Vespucio que aparecen en la colección Navigationi et viaggi de Ramusio hechas a partir de 1550 en adelante). Fuera de las 45 impresiones diferentes del Mundus Novus y las 10 de la Lettera que hoy sobreviven, el éxito de las categorías vespucianas es un claro indicio de su lugar clave en el siglo m. Su presencia en el mundo impreso y, más concretamente, las colecciones de viajes y el discurso cartográfico hace patente la relevancia de sus textos para comprender qué tipo de tarea signifi- caba escribir sobre el Nuevo Mundo en la época. No sólo eso, sino que también sugiere posibles zonas de sistematización del discurso. La forma en que las colecciones de viaje se presentaban al lector del siglo xv~revela el interés de los compiladores y editores por utilizar una variedad de relatos para alcanzar una descripción lo más com- pleta posible del orbe en consonancia con la problematización ves- puciana del saber de los antiguos. La publicación de estos textos indica que los planteamientos de Vespucio tuvieron suficiente eco como para que otros continuaran pensando dentro de las líneas fundamentales que se encontraban formuladas en sus escritos. La relación entre los textos de Vespucio y las colecciones de viaje y textos de geografía no sólo se limita a ciertos temas o afirmaciones comunes, sino que se trata sobre todo de un cierto tipo de praxis discursiva: una forma de relacionarse con la tradición intelectual y un modo de producir conocimientos sobre el mundo.

La expresión Nuevo Mundo se introducía por primera vez en el mundo impreso con la publicación del Mundus Novus en 1503.12 En

l2 Se ha afirmado que la expresión "Nuevo Mundo" no era nueva, puesto que ya antes Cristóbal Colón se había referido a las Indias como "otro mundo" y Pedro Mártir había usado la expresión "novus orbis." Aunque la observación es relevante, resulta problemática porque, mientras Colón y Mártir sólo usan el calificativo sin especificar su completo alcance, Vespucio lo discute explícitamente para cuestionar las viejas concepciones geográficas. Por otra parte, la expresión se difunde a partir del Mundus Novus y no de los textos de Colón o Mártir. El Libretto (1504) de Mártir hablaba de

la Cosmographia, por otra parte, Waldseemüller proponía por pri- mera vez el nombre de América para las tierras descritas por Ves- pucio. Waldseemüller daba crédito al cuestionamiento vespuciano de la concepción tripartita del mundo consagrada por la Geographia de Ptolomeo y proponía un mundo dividido en cuatro partes: Asia, África, Europa y América. Es necesario acotar que en su mapa de la edición de la Geographia de Ptolomeo de 1513 (publicada en Estras- burgo por Johan Schott) y su Carta Marina Navigatoria Portugallen Navigationes de 1516 abandona el nombre de América y deja de representar el Nuevo Mundo como independiente de Asia.13 Sin embargo, el nombre de América sena perpetuado gracias al globo de Johanes Schoner (1520) y los mapas de Pedro Apiano (1520, 1524), Franciscus Monachus (1526), Sebastian Münster (1532, reaparece luego en el Novus Orbis en 1540, reimpreso varias veces), Joachim von Watt (1534), Orontius Finaeus (1531, 1532, 1536), R. Gemma F'risius (1544, 1553), Gerhard Mercator (1538) y otros.14 El hecho de que esta denominación del continente haya triunfado es un indicio de las posibilidades del concepto de Nuevo Mundo. Resulta evidente que las ideas de Vespucio alcanzaron niveles de aceptación signifi- cativos en espacios culturales importantes de la Europa del siglo m.

El impacto intelectual del discurso vespuciano se puede apreciar más directamente en lecturas contemporáneas de sus textos y en la publicación de colecciones de viajes. Autores como Francesco Guic- ciardini (1483-1540), Pietro Pomponazzi (1462-1525) y Pietro Bembo (1470-1547) cuestionaron las afirmaciones de las autoridades a par- tir de lo revelado en los viajes de descubrimiento, sin embargo, no

"un nuouo: & inaudito mo[n]do . . ." [un nuevo e inaudito mundo] (Aiii r.); sin embargo, su propósito no era discurrir sobre cómo debía pensarse esa realidad y su publicación ocurrió un año después de la primera edición de la carta de Vespucio. El Libretto era una edición menor de la primera década. Habría que esperar hasta 151 1 para la edición latina y hasta 1516 para la publicación de las tres primeras décadas bajo el título De orbe novo. Más que el uso de la expresión, lo que importa destacar es el tipo de ideas y actitud intelectual hacia el Nuevo Mundo que puso en marcha la publicación de la carta de Vespucio. Véase O'Gorman (1964) y Varela (62-64).

l3Wolff (116-119) indica que dibuja una masa de tierra al oeste de Cuba bajo el nombre de "Terra de Cuba Asie partis" [Tierra de Cuba, parte de Asia].

l4 Harrise (1866, no. 47) acota que la popularidad de la Cosmographia en Europa Central fue tal que su proposición de nombrar América al nuevo continente en honor a Vespucio se vio secundada inmediatamente. Sobre el nombre de América en la cartografía véase Wolff (nos. 66, 81, 83, 85-90, y 121-124, 167-68).

Vespucio y el discurso geográfio

aluden a Vespucio ni a sus escritos. Independientemente de las causas por las cuales pudieron haberlo pasado por alto, lo funda- mental es que su toma de posición frente a las autoridades tiene mucho en común con la de Vespucio (Pozzi 7-13). Lo que se eviden- cia en estos casos es que la significación intelectual que Vespucio atribuye a sus planteamientos podía resultar plausible para algunos de sus lectores contemporáneos.

Esto también pudo haber sido apreciado por un público más amplio, como se observa en el comentario del propio traductor del Mundus Novus. Su nota, inserta al final de la edición de 1503, ofrece una lectura tan sugerente que pasó a formar parte del texto de la carta reapareciendo en sus reimpresiones y traducciones. La nota indicaba:

[El intérprete Jocundus tradujo esta carta del italiano al latín para que los hombres que leen latín alcancen las muchas cosas admirables que de día en día son halladas y sea contenida la audacia de quienes desean escrutar el cielo y la majestad, y saber mas de lo que está permitido; puesto que por tanto tiempo como desde el comienzo del mundo fuera desconocida la vastedad de la tierra y lo que en ella se contiene.]

Ex italiaca (sic.) in latina[m] linguam iocundus interpres hanc epistolam vertit vt latini omnes intelligant q[uam] multa miranda in dies reperiantur. & eorum co[m]primatur audacia. qui celum & maiestatem scrutari 1 & plus sapere q[uam] liceat sapere volunt q[ua]n[do] a tanto tempore quo mundus cepit ignota sit vastitas terre & q[ue] co[n]tineatur in ea. (1503, fol. aiii r.)

Según Jocundus la carta de Vespucio revelaba las limitaciones del conocimiento humano en el afán de abarcar el universo en su tota- lidad ("celum & maiestatem" [el cielo y la majestad]). El hallazgo del Nuevo Mundo representaba la apertura de un saber que se encon- traba vedado "a tanto tempore quo mundus cepit" [desde el co- mienzo del mundo]. En otras palabras, se presentaba como un hito en la historia cristiana por marcar el encuentro del hombre europeo con "vastitas terre & q[ue] co[n]tineatur in ea" [la vastedad de la tierra y lo que en ella se contiene]. No se trata de una inferencia gratuita del traductor Jocundus sobre el texto; más bien aparece como un corolario de la significación intelectual que Vespucio ya había atribuido a sus observaciones.

Los editores de las colecciones de viaje también se harán cargo de los desafíos formulados por Vespucio. En su presentación de la colección del Paesi, Fracanzano da Montalboddo evidencia con bas- tante claridad estar animado por el interés de completar la imagen del mundo conocido. En la dedicatoria-de claras resonancias vespucianas-a su amigo Juanmaría Anzolello Vicentino, Fracan- zano calificaba la obra de Plinio como llena de "cosas increíbles y vanas" que no había visto ni sabido y que no se encontraban en los lugares descritos. Las navegaciones, en cambio, ofrecían un mundo de diversos y numerosos objetos que se le igualaban en lo asombroso (1507, fol. +vi v). Las observaciones de Fracanzano son consistentes con el espíritu que se observa en el montaje de la colección. Por un lado el cuestionamiento de la tradición cosmográfica quedaba muy bien representado en las alusiones al Mundus Novus en el título de la obra; por otro, aportaba información ofreciendo un cuadro general de las navegaciones más importantes de la época al Asia y al Nuevo Mundo.

Los relatos de las navegaciones sem'an en gran medida al pro- pósito de presentar los nuevos territorios explorados. La presenta- ción que Fracanzano hace de la colección llama precisamente la atención sobre los lugares y lo que se podía observar de ellos a través de estos relatos. Su comentario indica que el reunir en un mismo texto diversas navegaciones y relatos de viajes "i[n] diuersi paesi da1 nostro co[n]tine[n]te disiu[n]cten [a diversos países apartados de nuestro continente] (1507, fol. + vi v) tenía el propósito de hacer de estos territorios una realidad tangible para el lector. Esto se aprecia en el llamado que Fracanzano hace a Anzolello para que considere la materialidad (animales, plantas, hierbas, metales y piedras) de los lugares descritos. Este es un punto fundamental porque la concien- cia de este vacío en el conocimiento sobre el mundo se crea a partir de los cuestionamientos formulados primero por Vespucio y reitera- dos aquí por Fracanzano.

En la colección del Novus Orbis se puede apreciar el mismo tipo de inquietudes que las formuladas por Fracanzano. La dedicatoria de Simón Grinaeus a Georgio Colimitio Danstettero (1532, fol. a2 r.- a3 r) se centraba en consideraciones sobre la naturaleza como objeto de conocimiento. Casi cincuenta años después de la aparición del Mundus Novus, su planteamiento fundamental acerca del cono- cimiento seguía siendo el móvil principal en la recolección de relatos de viaje. La colección de viajes más importante del siglo xv~son sin duda las Navigationi et viaggi de Giovanni Battista Ramusio (3

Vespucio y el discurso geograao

vols., 1550-1559). Aunque por su título este texto parece situado fuera de la órbita vespuciana, en su dedicatoria a Hieronimo Francastoro, Ramusio declaraba que la razón que lo llevaba a ocuparse en su obra eran los errores que se encontraban en las tablas de la Geographia de Ptolomeo (1550, 1: 4). Su esperanza era que estos errores podrían ser corregidos con los datos proporcionados por los relatos incluidos en la colección. El sentido pragmático de la reco- lección de relatos hecha por Ramusio corresponde precisamente a la visión vespuciana de un saber tradicional que debía ser ampliado y corregido.

La preocupación recurrente en el siglo m por reunir relatos de viajes se arraigaba en la necesidad de contar con una nueva imagen de los territorios que componían el mundo.15 La utilización de la forma narrativa del viaje para transmitir conocimientos geográficos servía en la medida que la diversidad de relatos permitía formar un cuadro general de los territorios explorados en la época. La histo- riografía indiana debía satisfacer la misma necesidad de presentar el Nuevo Mundo, creando las estructuras que permitieran imaginar el territorio al mismo tiempo que se construía el relato de su ocupación y exploración. El nuevo continente se presentaba como un enigma que debía ser interpretado según su geografía e historia. Bajo el aura del discurso vespuciano, principalmente a través del Mundus Novus, las colecciones de viajes habían presentado las primeras construc- ciones del Nuevo Mundo como un problema de conocimiento geo- gráfico y ofrecían en las navegaciones y viajes un modelo narrativo- descriptivo para tratar el tema.

El desarrollo de estas colecciones se mantuvo dentro del tipo de necesidades que guiaron las políticas de los reinos ibéricos en el

15 Textos de similar interés geográfico e importantes en la época son el Itinerario (1510) de Ludovico de Varthema en el que relataba su viaje por el Medio Oriente y la India (1502-1508), y el Omnium Gentium mores, leges, & ritus (1520) de Johann Boemus que describía las regiones septentrionales de Europa. El hecho de que a impresiones de ambas obras se hayan agregado textos relativos a los viajes españoles a las Indias indica el espíritu que animaba estas publicaciones. A las impresiones italianas del Itinerario de Varthema (1520, 1522, 1526, 1535) se agregó el relato atribuido a Juan Díaz sobre la expedición de Grijalva a Yucatán. Parte del Itinerario fue además incluída en la colección Novus Orbis. En cuanto al Omnium Gentium de Boemus, en la impresión de 1542 se incluyó la carta de Maximiliano Transilvano sobre el viaje de Magallanes a las Molucas. Sobre la literatura geográfica del siglo m,véase Penrose (274-326).

campo de la cartografía y la navegación. En el caso de la exploración y colonización portuguesas de la costa de África, se puede aludir a la protección que el infante Enrique el Navegante otorgó a la Univer- sidad de Coimbra (1431) y la fundación de la escuela de Sagres (1443) como instancias que propiciaron la educación de los pilotos en matemáticas y astronomía. En el campo cartográíico, fundamen- tal es la innovación de la tradición portolana que se produjo con la aparición de la primera carta con escala de latitudes (Ribera y Martín 44-51). Los mapas portolanos, que carecían de coordenadas geográ- ficas, se basaban en el registro de distancias y trazado de las derrotas de las naves, construyendo de este modo principalmente una geo- grafía práctica. El uso de coordenadas era un principio de la carto- grafía ptolemaica que en los siglos xv y xm tendió a fundarse en la tradición textual y el conocimiento teórico de la astronomía, en lugar de incorporar la nueva información que proporcionaban los porto- lanos (Ribera y Martín 29-40; 54-60). Lo que se aprecia en estos casos es la existencia de un puente de comunicación entre saber práctico y teórico en términos análogos a los de Vespucio. De hecho, es revelador que la edición del Ptolomeo de Estrasburgo en 1513 fuera la que estableció por primera vez una distinción entre mapas antiguos y modernos.16 Los mapas habían sido hechos por Martin

Waldseemüller, quien precisamente había usado la Lettera de Ves- pucio para corregir la geografía ptolemaica en la Cosmographia.

No se trataba sólo de que las necesidades prácticas de la nave- gación por territorios desconocidos dieran un impulso a la articula- ción del saber práctico y teórico, sino que el ejercicio del poder político fomentaba también esa comunicación. En 1494 los reyes solicitaban a la Universidad de Salamanca "algunas personas que supiesen e tuviesen experiencia de Astrología e Cosmografía para que platicasen con otros que aquí están sobre algunas cosas de la mar" (Navarrete 76: 287). Aún más revelador, las negociaciones entre España y Portugal por la línea de marcación requirieron la partici- pación de "pilotos como astrólogos y marineros, y cualesquier otras personas que convengan" (Navarrete 75: 383). Como se evidencia en

'"ambién es de interés el Globo de Martin Benhaim (1492) que combina detalles ptolemaicos con cartas portolanas, particularmente el trazado de la costa africana que incluía información cartograca de la navegación de Batolomé Dias hasta el Cabo de Buena Esperanza. Véase Ribera y Martín (58 y 107-8) y Wolff (nos. 11-b y 46 y 116-7).

Vespucio y el discurso geografio

estos ejemplos, la expansión imperial requería del concurso tanto del saber teórico de la astrología y cosmografía, como del práctico de pilotos y marineros. Se creaba así un puente de comunicación entre los dos tipos de saber que era correlativo a las prácticas discursivas observables en los textos vespucianos.

En cuanto a Vespucio, es importante notar que desde 1505 hasta su muerte trabajó continuamente al servicio de los Reyes Católicos (Navarrete 76: 189-201). En esa época prepara expediciones a las Indias, se ocupa del aprovisionamiento de naves y, a partir de 1508, es nombrado piloto mayor de la Casa de Contratación. El piloto mayor estaba a cargo del entrenamiento, examen y certificación de los pilotos que tomaban parte en la navegación oceánica; también tenía la responsabilidad de la elaboración del Padrón Real o carta de navegación oficial que debían utilizar todos los pilotos que navegaran a las Indias. El cargo de piloto mayor llegó posteriormente a ser ocupado por Juan Díaz de Solís y Sebastián Cabot, ambos conocidos navegantes, y por Aionso de Chaves autor del tratado de navegación Quatri partitu en cosmographia practica. Asociados con los inte- reses en cosmografía y navegación de la Casa de Contratación debe mencionarse además la labor de figuras intelectuales tan importantes como Fernando Colón, Diego Ribero, Aionso de Santa Cruz, Martín Fernández de Enciso, Pedro Medina y Martín Cortés (Haring 305-14; Rivera y Martín 65-102). La posición institucional de Vespucio como piloto mayor presenta importantes correspondencias con su práctica discursiva por lo que se refiere al desarrollo de métodos de producir nuevos conocimientos cartográíicos y a la construcción de un puente entre el saber práctico y el teórico. Significativo al respecto es el "Real título de Piloto mayor" (6 de agosto de 1508) que indicaba que la instrucción de los pilotos tenía como propósito que "junta la plática con la teórica, se puedan aprovechar dello en los dichos viajes" (Navarrete 76: 179). En realidad, es irrelevante que el cargo que se define sea el de Vespucio; lo importante es que el marco institucional de producción de conocimientos de la Casa de Contra- tación descansaba en principios muy cercanos a los que se deducen de los textos de Vespucio.

Cabe aclarar que no se puede atribuir al discurso vespuciano una influencia directa en España. Si bien Vespucio llegó a constituirse institucionalmente en una figura de autoridad como piloto mayor entre 1508 y 1512, los juicios de historiadores como Oviedo, Las Casas y Gómara le otorgan un papel muy opaco, si no negativo, en la historia de los descubrimiento^.'^ Al cuestionarlo, sin embargo, com- paraban y evaluaban relatos del descubrimiento, haciéndose eco de las prácticas de examen y corrección de la tradición de enunciados previos que Vespucio había establecido en el Mundus Novus. Por otra parte, la Historia general de Gómara, la Historia general y natural de Oviedo y la BrevzSima relación de Las Casas obedecen al tipo de ordenación geográfica que se observa en las colecciones de viaje. Estos relatos articulan las secuencias narrativas de descubri- miento, exploración y conquista dentro de la estructura descriptiva de representación del territorio.

Oviedo asume un discurso novomundista en su proyecto de corrección de Plinio anunciado en su introducción y mantenido a lo largo de su obra. Su visión de las Indias como espacio de conoci- miento intentaba destacar las posibilidades de explotación econó- mica o "granjerias" que ofrecía el territorio (117: 8). Sin embargo, su práctica de escritura corresponde sólo parcialmente a lo que Mignolo llama "the integration of the unknown to the known in the expansion and cosolidation of the European mind" (266). Oviedo se centra en el relato de casos particulares, a través de los cuales logra presentar sus juicios en materias como el trato con los indígenas y las relacio- nes entre colonizadores. Es necesario enfatizar la idea de particularización en su práctica de escritura, porque le permite examinar

l7 Gonzalo Fernández de Oviedo sugiere sólo un lugar marginal para Vespucio en la historia de las Indias, pues lo menciona sólo brevemente en su relato del viaje de Hernando Magallanes para corregir un cálculo vespuciano de la altura del cabo (118: 218). Gómara cuestiona la figura pública de Vespucio como descubridor y la autenti- cidad de sus navegaciones en la carta a Soderini (1552, fol. xlix r.). Los ataques de Las Casas contra Vespucio comienzan en el prólogo de su Historia donde lo condena por callar que Hojeda estaba al mando de la expedición (3: 348). Luego, cuando discute la prioridad de Colón en descubrimiento de la tierra firme, desarrolla un largo y documentado alegato para demostrar que Vespucio no pudo haber viajado antes de 1499 (4: 1072-77). Finalmente, el tema reaparece en su discusión del primer y segundo viajes de Alonso de Hojeda (4: 1143; 1171-203; 1292-95). Según aparece relatado en la carta a Soderini, en su primer viaje Vespucio habna costeado la península de Yucatán, recorrido todo el Golfo de México, bordeado Florida para continuar hacia el norte hasta la altura de la actual Virginia en Norteamérica. Considerando la inexistencia de otros testimonios de este viaje y las dificultades que planteó con posterioridad la exploración de Yucatán y el Golfo, parece altamente improbable que este viaje se hubiera realizado. A pesar de todo, la existencia de un primer viaje vespuciano en 1497 continuaba siendo sostenida en los años 50 por Levillier (1948; 1966) y Germán Arciniegas (1956).

Vespucio y el discurso geografio

los logros y limitaciones que se habían hecho manifiestas en el proceso de colonización. Oviedo escribía también desde la particu- laridad de su posición como conquistador y encomendero radicado en La Española; por lo tanto, su perspectiva no era congruente con la construcción de un sujeto europeo capaz de asumir un lugar de enunciación "universal."

Las Casas leerá irónicamente la "admirable lección" del "grandí- simo e nuevo imperio" al que alude Oviedo en su introducción (117: 8). Su admiración y sentido de novedad se trasladará al asombro por los estragos causados por la conquista en las Indias (10: 31). Aunque Las Casas no participa del discurso del Nuevo Mundo, cuestiona el discurso del colonizador en temas tan fundamentales como la capa- cidad del nativo y su derecho al dominium. Esto quiere decir que reconocía sus señores naturales y su libertad para consentir o re- chazar la autoridad de los monarcas españoles (Adorno 8-15). La crítica de la conquista realizada por Las Casas fue posible porque la identidad del territorio y los habitantes de las Indias no excluía la posibilidad de visiones contrapuestas; antes bien la incorporación de nuevos conocimientos hacía plausible una lectura crítica de las representaciones anteriores. En este contexto de confiicto político e intelectual, Gómara escribirá su Historia general con la intención de promover la posición y los valores del conquistador, y en particular de la figura de Hernán Cortés. Su apelación a la noción de Nuevo Mundo para conceptuar la diferencia colonial en sus representacio- nes del indígena y de la conquista, sin embargo, le permite definir los beneficios que percibe en la empresa colonial. Los lectores de Gó- mara o Las Casas no podían pasar por alto el debate en el que se configuraba su escritura; no había una representación del Nuevo Mundo en función de la cual centrar la autoridad del discurso. Las condiciones de posibilidad de la lectura excluían la certeza, antes bien obligaban a evaluar visiones contradictorias. El lector de estos textos encontraría inevitablemente la duda y la negación, haciendo posible el tipo de inversión interpretativa que se observa en la lectura que Montaigne hizo de la Historia general de ~ómara."

Es innegable que el saber práctico sobre las Indias se produce en

ls Me refiero a su empleo del mito del noble salvaje para criticar la presunción del hombre moderno respecto la universalidad de los juicios de la razón (Ryan 520-21; Scaglione, 64).

el proceso mismo de expansión imperial y responde en parte a la necesidad del imperio de asignar una identidad geográfica a sus territorios. Esto es evidente porque la posibilidad de interpretar el territorio tendría un impacto significativo no sólo en el diseño de las políticas imperiales, sino también en la producción de un cuerpo de información geográfica con aplicaciones concretas a la navegación y administración colonial. No cabe duda de que la práctica del dis- curso vespuciano ofrece ciertas líneas de sistematización cultural del proceso colonizador; sin embargo, en tanto problema de conoci- miento geográfico, el concepto de Nuevo Mundo se diseminó en un contexto de prácticas de escritura y lectura incompatibles con el tipo de "unificación de la conciencia" asumida en la invención de Amé- rica. Las actitudes enunciativas que luego dominahan la producción intelectual sobre las Indias se encuentran definidas por el complejo diálogo iniciado por Vespucio. Lo que pretendo no es situar a Ves- pucio como foco de influencias textuales o discursivas, sino derivar ciertos principios que permiten pensar las condiciones de produc- ción del discurso sobre el Nuevo Mundo y sus implicaciones en el terreno de lo intelectual. La afiliación del discurso vespuciano en este conjunto textual más amplio es relevante, porque explica de qué modo su marco de pensamiento permite mediar el encuentro de un sujeto fragmentado con un cuerpo de conocimiento incompleto, incierto y en disputa.

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